domingo, 16 de septiembre de 2012

Un rayo de luz

Entra un rayo de sol por las pequeñas rendijas de la persiana y calienta débilmente tu rostro. Abres los ojos de golpe y te levantas bruscamente de la cama. Una extraña energía invade tu cuerpo. Corres a la terraza, abres la ventana y contemplando el amanecer notas la brisa mañanera que te pone la piel de gallina y te produce una sensación de bienestar enorme. Pasan por tu cabeza diversos pensamientos que hacen que te plantees tu vida de otra manera, que le des la vuelta a tu visión pesimista y amargada y mires el lado positivo de cada detalle. Esos pequeños detalles que te hacen feliz y que están pasando desapercibidos para ti. Esos detalles de los que te diste cuenta anoche y provocaron la sonrisa con la que te fuiste a dormir y con la que te has levantado hoy. Mientras dormías ese vaso medio vacío se llenó entero y tu optimismo rebasa los límites. Nadie va a apagar tu sonrisa ni romper tus sueños. Tus alas de cristal han pasado a ser del elemento más resistente que existe: el amor. Corres de aquí para allá, no sabes donde meterte, enciendes el equipo de música, pones el volumen al máximo y te pones a bailar encima del sofá. Después de todo el sufrimiento que llevabas dentro ha llegado la hora de ponerle punto y final a todos los pensamientos negativos que te impiden vivir. Es hora de arreglarte por dentro y por fuera, de salir a la calle y enfrentarte a la realidad de la mejor manera posible: con una sonrisa y amando cada cosa que haces. Sal de tu cueva, ponle banda sonora a tu vida, mira el lado bueno de todo lo que te pase y valora el esfuerzo de los seres queridos que te rodean por hacerte feliz, tú eres lo primero para ellos y ellos deben ser lo primero para ti. Rodeado de tu gente y con tus ilusiones por bandera te comerás el mundo. Nada de conflictos inútiles con tu gente ni preocupaciones por lo que dirán personas que son ajenas a tu verdadero objetivo: vivir tu vida, no la de los demás. Llegó la hora, ya estás preparado para tu nueva etapa, corre, salta, sonríe, vuela... y lo más importante: sueña. 

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