Vivimos en un mundo sujeto mediante cuerdas. Me explico. Cada momento es una cuerda, con su tensión y longitud determinada. Cada relación social o sentimental, cada situación... Cuerdas de distinto tipo que pueden cambiar de estado. Las cuerdas que sostienen nuestras relaciones pueden ser férreas o pueden ser débiles. En la amistad, estos lazos suelen fortalecerse con el paso de los años si es cercana o debilitarse si se pierde el contacto. También pueden llegar a "destensarse" y que sólo una a dos personas un hilo muy fino que no tenga tensión, es decir, alguien que era muy amigo y ahora es un desconocido. Otra opción es que la cuerda se rompa. Se puede romper por desgaste o porque alguien la corte. El desgaste suele ser el caso de alguien que se aburre de la relación o de la otra persona y se va distanciando poco a poco (suele pasar más en relaciones sentimentales pero también pasa en el terreno de la amistad). El caso de la cuerda cortada suele conllevar un corazón roto o confianzas perdidas por distintas jugadas sucias o puñaladas por la espalda que hacen que no quieras tener relación alguna con esa persona.
En las relaciones sentimentales la cuerda que las sostiene depende de muchos factores muy afilados y cualquier descompensación de alguno de ellos puede deslizarse sobre ella y cortarla, llevándose consigo muchas cosas por delante. Esto depende de la persona. Hay personas que tienden a afilar esos factores y hacen que peligre la relación. Sin embargo también hay personas que tienden a redondear el filo e intentar salvar la relación. La vida es un contante tensar y aflojar de cuerdas en el que buscamos un equilibrio y evitamos quedar pendiendo de una sola cuerda (la nuestra propia que nos ata a la cordura). Lo importante es tensar nuestras cuerdas lo justo, no dejarlas sueltas y cortarlas cuando se debe. Nosotros somos esclavos de estas cuerdas, marionetas en manos de la sociedad. Nuestras relaciones sociales (familiares, amigos, parejas...) nos marcan como personas y las cuerdas nos mantienen a unidos a ellos.
Mi consejo es cuidar las relaciones que nos enriquecen, que nos hacen ser mejores en el día a día. Las demás relaciones que empiezan a tensarse demasiado suelen acabar con nosotros y terminan siendo insanas. Cuando una relación empieza a tensarse mucho lo mejor es cortar por lo sano (cualquier tipo de relación) porque eso significa que la persona ya no tiene nada bueno que aportarnos. Es una postura un tanto egoísta pero ¿quién va a mirar por nosotros sino nosotros mismos? Lo ideal sería no llegar a la situación de tensar tanto la cuerda que llegue a romperse, pero llegados a ese punto lo mejor es no prolongar el sufrimiento de una relación infructuosa y que solo nos haría mal. Una vez dicho esto, ¿qué cuerdas estáis dispuestos a conservar y cuáles cortaríais?