miércoles, 17 de octubre de 2012

Boni amici: Capítulo 1



Dos jóvenes caminan por la calle contando anécdotas de su infancia en una cálida noche de verano. Después de unos cuantos años volvían a reencontrarse. El uno miraba al otro y viceversa y no terminaban de creérselo. Tanto tiempo había pasado desde su último encuentro que no dejaban de contarse las cosas que les habían ocurrido a cada uno por su lado. Las dos sombras, una fina y otra más gruesa pero de idéntico tamaño, se proyectaban sobre las viejas paredes de las casas de centenarias de aquel pueblo. Dichter y Doven eran muy amigos desde que eran unos renacuajos y ahora después de muchos años volvían a verse las caras:

-¿Tío como te va la vida?-dijo Ditchter. Estaba deseando saber cómo le había ido a su amigo después de perder el contacto tras marcharse.
-Pues la verdad es que bien, pero te he echado de menos…-contestó Doven.
Tras las palabras de Doven los dos se fundieron en un abrazo y con lágrimas en los ojos le dijo Doven a Ditchter:
-¡Esto lo tenemos que celebrar, vamos a tomarnos unas birras!-. Con una sonrisa en la cara se pusieron en marcha hacia el bar.

Doven y Ditchter formaban parte de una peculiar pandilla de amigos en su pueblecillo pero cinco años atrás cada uno tomó su camino por distintas circunstancias. Algunos se quedaron y siguieron juntos aunque ya no era lo mismo. Ditchter fue uno de esos que tuvo que irse para seguir sus estudios y se mudó a una ciudad lejana. Doven se quedó en el pueblo y debido a eso se distanciaron y perdieron la comunicación. Como tantos otros Ditchter volvía en verano aprovechando sus vacaciones a ver a su familia y amigos. Este invierno recibió noticias de otros miebros de la pandilla y Ditchter decidió volver para reunirse con todos de nuevo.
Llegaron al bar donde se Ditchter se encontró con una sorpresa. Vitesse y Gadael estaban esperándoles en la barra. 

-¡No me lo puedo creer!-gritó Ditchter.
-¡Ven aquí cabronazo, que nos tienes abandonados!-gritó Gadael. Se abrazaron los tres como si fuera el primer día. Todos los momentos pasados en la infancia volvían a la mente de cada uno con una efervescencia poco normal.
-No sabéis lo que me alegro de volver a veros, ¡me tenéis que contar todo lo que os ha pasado eeh!-dijo Ditchter.-¡Ponte unas cervezas Paco que esto hay que hacerlo como Dios manda!
-¡Y un buen aperitivo que no falte!-añadió Doven a la vez que se frotaba la panza. Doven era el más rellenito de la pandilla desde siempre y las bromas con él no faltaban.
-Pero no te lo comas tú todo cabrón-dijo Gadael. Entonces todos estallaron a carcajadas.

Después de un rato hablando de todas sus andanzas fuera y dentro del pueblo y unas cuantas risas hubo un silencio. Vitesse era el más callado pero siempre que hablaba no tenía desperdicio y calaba en todos. Cuando todos iban a beberse su cerveza Vitesse saltó:

-¡Un momento! Tenemos que hacer un brindis. Por todo lo que pasamos de pequeños, por todo lo que pasaremos y por este gran día en el que volvemos a juntarnos todos ¡Por un verano inolvidable a vuestro lado!
-¡POR NOSOTROS Y POR NUESTRA AMISTAD!-gritaron todos a la vez.

Tomaron todos un gran trago de cerveza fresca y Doven se disponía a hablar cuando de repente entraron por la puerta del bar ciertas personas y calló. Se le cambió la cara y enmudeció, a ninguno nos pasó desapercibida su reacción…



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