jueves, 28 de febrero de 2013

El undécimo día del undécimo mes (L)


Tu recuerdo en mi mente.
En tu foto mi mirada.
Te sueño constantemente.
Sin ti no soy nada..

Dibujas mi sonrisa y
tiemblan mis palabras.
Esperando vivo,
tu llegada al alba.

Mil besos me apasionan,
mil caricias me estremecen,
a cada minuto princesa,
es nuestro amor el que crece.

Esos cabellos dorados,
esos ojos de gata,
no te tengo a mi lado,
cuanto me haces falta!

Cientos de kilómetros,
decenas de días.
Aun así das a mi vida,
millones de alegrías

Como un perro fiel,
como un oso a su miel,
te juro mi vida,
que a tu lado estaré.

Mira en el cielo las estrellas
mientras no esté presente,
te recordará una de ellas
que no quiero perderte.

No olvides esto mi amor,
recuerda cuanto te quiero.
Porque si te soy sincero
eres la dueña de mi corazón.



martes, 5 de febrero de 2013

Aquí quiero dejar mi huella

El otro día caminando por la calle me ocurrió algo extraño. Hacía un día estupendo, el sol brillaba intensamente y había una brisa fresca. Yo andaba por un camino de tierra y tenía unas vistas estupendas del lago de mi pueblo. La naturaleza me rodeaba y era un momento idílico pero fallaba algo. Tengo la mala costumbre de ir mirando siempre al suelo. Nunca miro hacia adelante. No lo parece pero es un defecto bastante grande. Podría decirse que soy introvertido y pesimista. Es cierto. Quizá por eso voy siempre mirando al suelo, porque estoy siempre pensando y en mi mundo. Esta actitud hace que me pierda todo lo que pase a mi alrededor. Iba escuchando música como de costumbre y de repente me paré. Levanté la cabeza y me di cuenta del fascinante y bellísimo escenario que me estaba perdiendo por mi actitud pesimista y derrotista. Entonces me quité los cascos y admirando el paisaje respiré profundamente. Necesitaba libertad. Necesitaba separarme de mí mismo. Tanto tiempo pensando en las mismas cosas se terminan haciendo pesadas y se convierten en una carga que te hunde poco a poco. Pues bien, me di cuenta de que no podía seguir así. El vaso medio vacío se debe de llenar hasta que rebose y nada de caras tristes y desilusiones. La vida tiene cosas preciosas y magníficas, solo tienes que levantar la cabeza un poco para ver el lado bueno. Cuando te preocupe algo o estés triste no te comas la cabeza y hagas de algo que no tiene por qué importar un mundo. Busca las razones que te llevan a vivir y te hacen sonreír cada día. Aférrate a ellas y tómate con calma las cosas malas e intenta reírte de estas. Todo esto me ha hecho pensar que no existe absolutamente nada que te haga perder las ganas de todo eternamente. De todo se sale y la felicidad siempre está ahí esperando a que se la dé una oportunidad. Aunque sea difícil hay que poner un poco de nuestra parte y mucho empeño. No se nos ha dado la oportunidad de vivir para estar tristes o enfadados. Hay que aprovechar la vida al máximo y mirar siempre el lado positivo de las cosas. Mirar hacia adelante es un éxito, mirar hacia el suelo solo hace que uno se estanque y no sepa reconocer nada más allá de sus preocupaciones y problemas. De ahora en adelante siempre miraré al suelo solo cuando piense: “aquí quiero dejar mi huella”.