lunes, 29 de octubre de 2012

Boni amici: Capítulo 3


La luz del sol entraba por las rendijas de la persiana y bañaba la habitación de Ditchter. Poco a poco abría los ojos y comenzaba a hacerse a la idea de dónde estaba. Se quedó mirando fijamente al techo pensativo. Iba a pasar un verano inolvidable junto a sus amigos o al menos esa era la idea. Hoy era el primer día. Se levantó y se dio cuenta de que había una foto de tamaño carnet tirada en el suelo. De pronto se acordó de que se quedó dormido mirándola, se le debió de caer entonces. La cogió y se quedó mirándola durante unos segundos. Una mujer de tez pálida y pelo rubio como el oro, con unos ojos color miel que hipnotizaban y una sonrisa digna de anuncio de dentífrico aparecía en esa pequeña imagen. Secándose los ojos vidriosos Ditchter guardó la foto de aquella misteriosa joven en su cartera y dispuso a prepararse. Había quedado con Doven en su casa y ya faltaba poco. Mientras sacaba unas cervezas del congelador sonó el timbre. Ditchter lo puso todo en la mesa y corrió a abrir. La sorpresa fue mayúscula. Su primo Dapper entró por la puerta:

-¡Primo por fin vuelves!-dijo Dapper corriendo a abrazarle.
-¡Dap! ¡Primo!-dijo Ditchter emocionado-. ¿No estabas en América?
-Sí pero ya terminé el proyecto y he vuelto a casa-respondió con una sonrisa de oreja a oreja-. Con la familia.

Después de unos minutos hablando se despidieron y quedaron para más adelante. El día empezaba con una buena noticia: la vuelta de su primo. Ditchter y su primo eran uña y carne antes de dividir sus caminos. A los cinco minutos sonó otra vez el timbre. Esta vez si que era Doven:

-¿Dónde están esas cervecitas buenas que nos vamos a tomar?-dijo entrando al salón de la casa.
-Pues aquí las tiene el señor panzón-respondió Ditchter bromeando.
-Bueno Ditch, te voy a hacer una propuesta-dijo Doven.
-Miedo me das Doven-respondió Dichter.
-Pues dentro de una semana es la macrofiesta del ron en el pueblo de al lado, ¿qué te parece si vamos?-dijo Doven deseando un sí como respuesta.
-No se Doven, por un lado necesito un fiestón de ese calibre pero por otro lado…-dijo Ditchter enmudeciendo un momento.
-¡No lo consentiré Ditch!-exclamó Doven.
-¿Qué estás pensando?-preguntó Ditchter.
-Que sigues esperándola y te estás jodiendo la vida. ¡Necesitas salir de fiesta, olvidarte de ella, dejar a un lado eso que no sucederá jamás!
-¡No digas eso Doven! Sabes que puede pasar en cualquier momento-respondió Ditchter con la voz quebrada.
-Sabes que es muy difícil tío, no seas así, hazlo por nosotros. Ninguno te queremos ver así de triste. Nunca tienes que perder la esperanza pero tampoco el tiempo. Ya has esperado mucho tiempo, ahora te toca disfrutar-dijo Doven.
-Puede que tengas razón pero no estoy seguro de que pueda salir de fiesta así como así…-respondió Ditchter.
-Vamos a salir todos juntos y nos lo vamos a pasar de puta madre ¿vale? Te vas a olvidar de todo esto aunque sea una noche porque te lo mereces-dijo Doven.
-Bueno está bien, iré por vosotros pero que conste que no es lo que más me apetece ahora-respondió Ditchter.
-¡Sí! ¡Así me gusta, ese es mi chico!-exclamó Doven saltando de alegría.

Ditchter sabía que tenía que cambiar porque estaba dejando de vivir su vida. Hacía algún tiempo que dejó de salir. Sus ganas de vivir sólo se centraban en una persona y ella no estaba con él. Cada día que pasaba se preguntaba por qué le pasó lo que le pasó y le daba más vueltas a todo. El destino le arrancó de un plumazo todo lo que él quería y todavía no lo había superado del todo. Pero ahí estaban sus amigos de toda la vida, apoyándole e intentando sacarlo de su obcecación.

-Oye Doven termina de contarme lo de Satis-cambió Ditchter radicalmente de tema.
-Pues a ver, como ya te dije ayer casi todo pasaré a los detalles-dijo Doven mostrándose muy sereno-. Yo no veía nada especial en Satis hasta que de tanto estar juntos me empezó a llamarme la atención.
-Pero Doven tío, es Satis, no entiendo como…-dijo Ditchter.
-Lo sé Ditch, es muy raro y entiendo tu sorpresa pero Satis no es como antes-respondió Doven.

Satis era la típica chavala de pueblo más basta que un bocadillo de piedras. Voceaba más que los pastores y tenía una actitud un tanto masculina. Físicamente también era algo ruda aunque no llegaba a ser fea. Ditchter en parte siempre los vio como una buena pareja ya que su amigo era ciertamente parecido a ella pero nunca se lo hubiese imaginado.

-Y ahora ¿qué pasa con todo eso?-preguntó Ditchter.
-Pues yo ya paso de Satis aunque Viti todavía sigue enamorado de ella-respondió Doven.
-Vaya lio os habéis montado los tres, en fin…-dijo Ditchter pegando un trago a su cerveza.

Con un brindis por los viejos tiempos sellaron su vuelta. La fiesta volvía y tras ella muchas más cosas…

sábado, 27 de octubre de 2012

Siempre, mamá

Esto va dedicado a la persona a la que debo mi vida, a la mujer que me trajo a este mundo y a la que la debo todo.Ya son veinte años los que llevo dándote guerra y quebraderos de cabeza. Quiero darte las gracias por todo lo que has hecho por mi. Todos tus esfuerzos me han hecho darme cuenta de algunas cosas. Que sin ti no se que hubiese hecho ni lo que haría. Que sin tu cariño y sin tus charlas no hubiese salido adelante. Que sin tus reprimendas no hubiese corregido los errores que ahora me harían peor persona de lo que soy. Que todos los momentos vividos contigo han sido especiales y nunca los olvidaré. Que gracias a ti he aprendido lo que es la vida y a enfrentarme a ella sin miedo a lo que pueda pasar. A llorar cuando hay que hacerlo y a sonreír después. Momentos de rabia, de alegría, de tristeza, siempre me has evitado el sufrimiento y has querido que esté feliz. Pues bien, ahora te toca a ti ser feliz.Ya has pasado mucho tiempo ocupándote de mi, se que es mucho pedir que una madre deje de preocuparse de su hijo pero ahora tu importas más que yo. Gracias por los viajes en coche, gracias por intentar hacer siempre lo que me gusta y lo que me hace feliz. Con todo lo que has hecho por mi te has ganado cielo y medio. Se que quizá no demuestro lo suficiente lo que me importas pero ya sabes como soy, como un mueble (con el que has tenido que cargar siempre de un lado para otro). Por eso te escribo esto, porque es mi mejor manera de expresar mi infinita gratitud a tu esfuerzo y el inmenso amor que guarda tu hijo en su corazón para ti. Te quiero por encima de todo y siempre estaré a tu lado cuando me necesites y cuando no. Porque todo lo que has hecho por mi es imposible devolvértelo pero intentaré hacer lo máximo posible. En definitiva gracias por cargar conmigo siempre, por darme tu amor aunque no lo mereciera, por estar siempre ahí sirviéndome de pilar fundamental y sobretodo gracias por ser tú, por ser como eres. Porque es imposible que me enfade contigo, porque eres la mejor persona que conozco y te lo mereces todo. Recuerda, siempre estaré ahí. Te quiero mamá.

lunes, 22 de octubre de 2012

Boni amici: Capítulo 2


Doven se giró y se puso mirando hacia la barra del bar. Ditchter impresionado tardó en reaccionar ante aquella situación. Vitesse cabizbajo saludó tímidamente y Gadael quitó hierro al asunto saliendo al paso y saludando abiertamente y a voces:

-¡Ya se os echaba de menos chicas! ¡Nice, Zurka cuánto tiempo!
-¿Ya habéis empezado sin nosotras? ¡Pero bueno, qué guapos estáis todos!-dijo Nice.
-Vosotras sí que os conserváis bien, cuánto tiempo sin hablar con vosotras ¿qué tal todo?-dijo Ditchter con una sonrisa enorme en su cara. Después de una oleada de besos y abrazos, Satis, que fue la primera en entrar, se dirigió hacia Doven:
-¿No me saludas o qué?-le preguntó.
-Por supuesto Satis faltaría más-dijo Doven con cara de pocos amigos. Ditchter que habiendo estado ausente tanto tiempo estaba muy extrañado y necesitaba saber lo que allí ocurría.
 Su idea fue coger a Doven y darle un cigarrillo preguntándole que si le acompañaba fuera a fumar. Ninguno de los dos eran fumadores empedernidos pero de vez en cuando les apetecía. Salieron los dos del bar y se encendieron los cigarros. Después de darle la primera calada Ditchter fue al grano:

-Oye Doven, te he notado raro cuando han entrado las chicas al bar ¿ha ocurrido algo que yo no sepa?
-Es una historia muy larga Ditchter-respondió Doven con gesto serio.
-Pues hazme un resumen y mañana te invito a unas cervezas en mi casa y me lo cuentas ¿te hace?-dijo Ditchter intentando no presionar a su amigo para que se lo contase.
-Por supuesto que me apetece Ditch-respondió con una sonrisa-. Cómo me alegro de que hayas vuelto.
-Y yo Doven, y yo…-dijo Ditchter mirando a su amigo con una sonrisa-. Pero ahora dime, ¿qué te ocurre?
-Pues mira tío, cuando os fuisteis casi todos fuera nos quedamos Vitesse, Satis y yo. Sólo quedábamos nosotros tres y Satis me empezó a gustar después de algún tiempo. Se lo dije a Vitesse y me dijo que eso no podía salir bien pero no le hice caso. Me lancé y Satis me rechazó. Empezamos a distanciarnos y empezaron a quedar solos Vitesse y ella y me empece a mosquear. Al final salieron juntos durante un año pero terminaron y yo volví a salir con Vitesse… bueno ya terminaré de contarte mañana, el caso es que las cosas no están bien entre nosotros.

Ditchter estaba sorprendido, Satis era la mujer más ruda que había conocido en su vida. Le parecía imposible que un hombre se enamorara de ella, pues bien, lo habían hecho dos de sus mejores amigos. La situación era un tanto extraña. No sabía qué hacer ni qué decir. Se limitó a darle la ultima calada a su cigarro y disfrutar de la buena noche que hacía. Acto seguido mira a su amigo y le dijo:
-Doven, ninguna mujer tiene que ocupar tu mente y menos con esas edades ,dime , ¿tienes alguna en mente?
-Mañana te lo cuento con esas cervezas-dijo Doven esbozando una leve sonrisa. Se disponían a entrar cuando Doven cogió del brazo a Ditchter y le preguntó antes de que entraran:
-¿Y tú qué tal con ella? ¿Ya has desistido?
-Pues la verdad es que ya lleva mucho tiempo así, pero aún la sigo queriendo. Creo que debo pasar página, no voy a estar así toda la vida-respondió Ditchter cabizbajo.
-Así me gusta Ditcht, la esperanza es lo último que se pierde pero no vas a estar toda la vida esperando-dijo Doven convencido.
-Claro… será lo mejor…-respondió Ditchter con la mirada perdida.

Doven le dio una palmada en la espalda a su amigo y poniéndole un brazo sobre los hombros entraron al bar y se unieron al resto. Aunque había alguna que otra mirada tensa reinaba el buen rollo y esos lazos que les unían desde hace tanto tiempo. Volvían a estar juntos como esos maravillosos años. Después de un rato de risas y diversión se fueron todos a sus casas. Ditchter caminaba de vuelta a casa solo y pensativo. Aquello que le había dicho Doven era cierto pero el todavía no sabía qué hacer, su cabeza le decía una cosa y su corazón otra. Al llegar a casa se tumbó en la cama y decidió dormir para olvidarse de todo y que al día siguiente todo cambiara…

miércoles, 17 de octubre de 2012

Boni amici: Capítulo 1



Dos jóvenes caminan por la calle contando anécdotas de su infancia en una cálida noche de verano. Después de unos cuantos años volvían a reencontrarse. El uno miraba al otro y viceversa y no terminaban de creérselo. Tanto tiempo había pasado desde su último encuentro que no dejaban de contarse las cosas que les habían ocurrido a cada uno por su lado. Las dos sombras, una fina y otra más gruesa pero de idéntico tamaño, se proyectaban sobre las viejas paredes de las casas de centenarias de aquel pueblo. Dichter y Doven eran muy amigos desde que eran unos renacuajos y ahora después de muchos años volvían a verse las caras:

-¿Tío como te va la vida?-dijo Ditchter. Estaba deseando saber cómo le había ido a su amigo después de perder el contacto tras marcharse.
-Pues la verdad es que bien, pero te he echado de menos…-contestó Doven.
Tras las palabras de Doven los dos se fundieron en un abrazo y con lágrimas en los ojos le dijo Doven a Ditchter:
-¡Esto lo tenemos que celebrar, vamos a tomarnos unas birras!-. Con una sonrisa en la cara se pusieron en marcha hacia el bar.

Doven y Ditchter formaban parte de una peculiar pandilla de amigos en su pueblecillo pero cinco años atrás cada uno tomó su camino por distintas circunstancias. Algunos se quedaron y siguieron juntos aunque ya no era lo mismo. Ditchter fue uno de esos que tuvo que irse para seguir sus estudios y se mudó a una ciudad lejana. Doven se quedó en el pueblo y debido a eso se distanciaron y perdieron la comunicación. Como tantos otros Ditchter volvía en verano aprovechando sus vacaciones a ver a su familia y amigos. Este invierno recibió noticias de otros miebros de la pandilla y Ditchter decidió volver para reunirse con todos de nuevo.
Llegaron al bar donde se Ditchter se encontró con una sorpresa. Vitesse y Gadael estaban esperándoles en la barra. 

-¡No me lo puedo creer!-gritó Ditchter.
-¡Ven aquí cabronazo, que nos tienes abandonados!-gritó Gadael. Se abrazaron los tres como si fuera el primer día. Todos los momentos pasados en la infancia volvían a la mente de cada uno con una efervescencia poco normal.
-No sabéis lo que me alegro de volver a veros, ¡me tenéis que contar todo lo que os ha pasado eeh!-dijo Ditchter.-¡Ponte unas cervezas Paco que esto hay que hacerlo como Dios manda!
-¡Y un buen aperitivo que no falte!-añadió Doven a la vez que se frotaba la panza. Doven era el más rellenito de la pandilla desde siempre y las bromas con él no faltaban.
-Pero no te lo comas tú todo cabrón-dijo Gadael. Entonces todos estallaron a carcajadas.

Después de un rato hablando de todas sus andanzas fuera y dentro del pueblo y unas cuantas risas hubo un silencio. Vitesse era el más callado pero siempre que hablaba no tenía desperdicio y calaba en todos. Cuando todos iban a beberse su cerveza Vitesse saltó:

-¡Un momento! Tenemos que hacer un brindis. Por todo lo que pasamos de pequeños, por todo lo que pasaremos y por este gran día en el que volvemos a juntarnos todos ¡Por un verano inolvidable a vuestro lado!
-¡POR NOSOTROS Y POR NUESTRA AMISTAD!-gritaron todos a la vez.

Tomaron todos un gran trago de cerveza fresca y Doven se disponía a hablar cuando de repente entraron por la puerta del bar ciertas personas y calló. Se le cambió la cara y enmudeció, a ninguno nos pasó desapercibida su reacción…