lunes, 22 de octubre de 2012

Boni amici: Capítulo 2


Doven se giró y se puso mirando hacia la barra del bar. Ditchter impresionado tardó en reaccionar ante aquella situación. Vitesse cabizbajo saludó tímidamente y Gadael quitó hierro al asunto saliendo al paso y saludando abiertamente y a voces:

-¡Ya se os echaba de menos chicas! ¡Nice, Zurka cuánto tiempo!
-¿Ya habéis empezado sin nosotras? ¡Pero bueno, qué guapos estáis todos!-dijo Nice.
-Vosotras sí que os conserváis bien, cuánto tiempo sin hablar con vosotras ¿qué tal todo?-dijo Ditchter con una sonrisa enorme en su cara. Después de una oleada de besos y abrazos, Satis, que fue la primera en entrar, se dirigió hacia Doven:
-¿No me saludas o qué?-le preguntó.
-Por supuesto Satis faltaría más-dijo Doven con cara de pocos amigos. Ditchter que habiendo estado ausente tanto tiempo estaba muy extrañado y necesitaba saber lo que allí ocurría.
 Su idea fue coger a Doven y darle un cigarrillo preguntándole que si le acompañaba fuera a fumar. Ninguno de los dos eran fumadores empedernidos pero de vez en cuando les apetecía. Salieron los dos del bar y se encendieron los cigarros. Después de darle la primera calada Ditchter fue al grano:

-Oye Doven, te he notado raro cuando han entrado las chicas al bar ¿ha ocurrido algo que yo no sepa?
-Es una historia muy larga Ditchter-respondió Doven con gesto serio.
-Pues hazme un resumen y mañana te invito a unas cervezas en mi casa y me lo cuentas ¿te hace?-dijo Ditchter intentando no presionar a su amigo para que se lo contase.
-Por supuesto que me apetece Ditch-respondió con una sonrisa-. Cómo me alegro de que hayas vuelto.
-Y yo Doven, y yo…-dijo Ditchter mirando a su amigo con una sonrisa-. Pero ahora dime, ¿qué te ocurre?
-Pues mira tío, cuando os fuisteis casi todos fuera nos quedamos Vitesse, Satis y yo. Sólo quedábamos nosotros tres y Satis me empezó a gustar después de algún tiempo. Se lo dije a Vitesse y me dijo que eso no podía salir bien pero no le hice caso. Me lancé y Satis me rechazó. Empezamos a distanciarnos y empezaron a quedar solos Vitesse y ella y me empece a mosquear. Al final salieron juntos durante un año pero terminaron y yo volví a salir con Vitesse… bueno ya terminaré de contarte mañana, el caso es que las cosas no están bien entre nosotros.

Ditchter estaba sorprendido, Satis era la mujer más ruda que había conocido en su vida. Le parecía imposible que un hombre se enamorara de ella, pues bien, lo habían hecho dos de sus mejores amigos. La situación era un tanto extraña. No sabía qué hacer ni qué decir. Se limitó a darle la ultima calada a su cigarro y disfrutar de la buena noche que hacía. Acto seguido mira a su amigo y le dijo:
-Doven, ninguna mujer tiene que ocupar tu mente y menos con esas edades ,dime , ¿tienes alguna en mente?
-Mañana te lo cuento con esas cervezas-dijo Doven esbozando una leve sonrisa. Se disponían a entrar cuando Doven cogió del brazo a Ditchter y le preguntó antes de que entraran:
-¿Y tú qué tal con ella? ¿Ya has desistido?
-Pues la verdad es que ya lleva mucho tiempo así, pero aún la sigo queriendo. Creo que debo pasar página, no voy a estar así toda la vida-respondió Ditchter cabizbajo.
-Así me gusta Ditcht, la esperanza es lo último que se pierde pero no vas a estar toda la vida esperando-dijo Doven convencido.
-Claro… será lo mejor…-respondió Ditchter con la mirada perdida.

Doven le dio una palmada en la espalda a su amigo y poniéndole un brazo sobre los hombros entraron al bar y se unieron al resto. Aunque había alguna que otra mirada tensa reinaba el buen rollo y esos lazos que les unían desde hace tanto tiempo. Volvían a estar juntos como esos maravillosos años. Después de un rato de risas y diversión se fueron todos a sus casas. Ditchter caminaba de vuelta a casa solo y pensativo. Aquello que le había dicho Doven era cierto pero el todavía no sabía qué hacer, su cabeza le decía una cosa y su corazón otra. Al llegar a casa se tumbó en la cama y decidió dormir para olvidarse de todo y que al día siguiente todo cambiara…

No hay comentarios:

Publicar un comentario