miércoles, 7 de septiembre de 2011

A veces...

A veces los sueños se cumplen sin más, a veces solo se trata de esperar. Cuando deseas ansiosamente que un deseo se haga realidad te ciega, nubla tu mente. No hay que obcecarse ni buscarlo como un objetivo. Los sueños vienen solos. Y al igual que vienen se van. Hay sueños que nunca se cumplen, sueños amargos que siempre quedarán en lo más profundo del alma como huecos vacíos. Boulevard de los sueños rotos. Esencia de un malestar eterno. Pero no existen unos sin otros. Los sueños hechos realidad son los que le dan fuerza a la vida. Un sueño perseguido con insistencia se convierte en obsesión y eso es lo que acaba con su magia. El sueño es algo místico y si se hace realidad tras mucho tiempo deseándolo es increíble. Pero no tiene que llegar a obsesión porque te consume y te convierte en otro… Hay que vivir los sueños, no morir por ellos. Si alguna vez ese sueño que tanto persigues se desvanece no te pares, busca otro que brille. Aunque ese sueño caído se quede para siempre en la profundidad del corazón, existirá. Lucha por tus sueños, vívelos  y nunca los olvides, si no los alcanzas apártalos y cuando menos te lo esperes volverán a aparecer los más escondidos y olvidados. No te rindas, nada es imposible.

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