miércoles, 23 de noviembre de 2011

Infancia



Hace unos días estuve hablando por teléfono con un amigo de la infancia. Solemos hablar dos o tres veces al mes. Parece que no hablamos en años porque nos tiramos horas hablando y contándonos todo lo que nos ha pasado en el tiempo que ha transcurrido entre llamada y llamada. Será que cuando éramos más pequeños estábamos todo el día juntos y no hacía falta contarse nada porque todas las experiencias las vivíamos unidos. Otro día me encontré a otro amigo en el autobús camino del instituto y decidimos ir a desayunar. Los dos han sido mis mejores amigos desde que me traslade a vivir a Madrid por segunda vez. Hubo un período de tiempo en el que perdimos el contacto porque cada uno se fue a vivir a otro sitio (alguno no muy lejos). Últimamente quedo con ambos para pasar tiempo juntos recordando aquellos momentos inolvidables que hicieron que nos uniésemos tanto y que hacen que ahora seamos lo que somos: grandes amigos. Tras varias vueltas a la cabeza me he dado cuenta de que son esos amigos los que van a estar siempre a tu lado, esos que no se olvidan de ti, esos que tienen un sexto sentido y cuando te sientes mal en seguida están ahí para preguntarte y apoyarte, esos que desde que tienes uso de razón no te han traicionado y siempre te ayudan en lo que necesites. Siempre estarán a tu lado pase lo que pase. Te escucharán, te aconsejarán, te reñirán si hace falta y te seguirán en cualquier decisión que tomes. Por esto el simple hecho de encontrarte con uno de tus mejores amigos en el bus y desayunar con él puede ser algo genial. Por eso pasar una tarde con otro de tus mejores amigos en la que llueva a cántaros o haga un frío glacial puede resultar una de las mejores ideas que haya tenido. Añoro esos tiempos en los que estábamos todos juntos y nos lo pasábamos como lo que éramos… chavalines. Por eso cuando nos veo a estas alturas hablando por teléfono tiempo indeterminado o desayunando en una cafetería como si no hubiera pasado el tiempo me entra una alegría que nadie se imagina. Tardes de risas interminables en la calle, jugando a videojuegos, juegos de imaginación, etc. Gracias por seguir ahí y por poder seguir disfrutando con vosotros de momentos memorables. Chavales, siempre juntos, os quiero, no cambiéis.

1 comentario:

  1. Estoy seguro que pocas personas pueden estar tan orgullosas y tan felices de poder haber tenido una infancia como la nuestra :)

    y lo más importante es que esto no es sólo pasado, sino presente, y lo más que es más importante: futuro

    ResponderEliminar