Como sol de invierno
mis manos no calientan,
Añorando lo tierno,
lo buscan a tientas.
Gris es mi esperanza,
que verde se desea,
atravesado por una lanza
continúo mi odisea.
Vientos en contra
grandes escaladas,
dedicando a otra
fallidas baladas.
A tu luz le ruego
que pronto aparezca
puesto que mi alma es fuego
y mi cuerpo se quema.
Poco queda en mi corazón,
solo unos restos,
de amor y desazón,
ambos expuestos.
A tus brazos,
muerto llegaré,
y en tu pecho,
por tu alma renaceré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario