lunes, 19 de noviembre de 2012

Boni amici: Capítulo 6


Ditchter estaba plantado en medio de su cocina con un vaso de agua en la mano y con la mirada perdida. Tenía el pelo alborotado, unas ojeras enormes y la cara pálida. Se sentó en un taburete, estaba moribundo. Él no era el único en mal estado esa mañana. Gadael se encontraba en el baño de su casa vomitando todo lo que había bebido la noche anterior, tenía incluso peor cara que Ditchter. Se había bebido él solo una botella de ron en una hora y media y acabó fatal. Le tuvieron que llevar a su casa antes de tiempo. Se arrepentía un poco más cada vez que tenía que visitar el baño. Además se había perdido los importantes sucesos de esa noche y eso no se lo perdonaba. Doven tenía comida familiar. Parecía un difunto en la mesa que compartía con tíos, primos, padres y abuelos. Era un espectáculo verlo repeliendo los las continuas acometidas:

-Doven cariño toma un poco de pollo-le decía su abuela.
-No gracias-contestaba él.
-Hijo come un poco de chorizo-le decía su madre.
-No gracias mamá, no me apetece-respondía él.
-¿Qué tal anoche sobrino?-le decía su tío.
-Bien, solo salí un ratillo-respondía Doven mintiendo como el que más.
-Ya claro-dijeron sus padres a la vez entre risas.
-Toma un poco de agua-le dijeron sus primos dándole un vaso con algo que parecía agua.

Doven le dio un trago y acto seguido escupió en el suelo. Todos sus primos se habían echado a reír. Salió corriendo al baño de la casa de su tía y repitió la escena que se veía en el baño de Gadael. La broma de la ginebra no falla. Mientras, Zurka seguía durmiendo y Satis en vez de ayudar a su padre en el trabajo más bien le estorbaba porque no se podía mover de la resaca que llevaba. La única que estaba en perfectas condiciones era Nice que no bebió. Vitesse estaba desaparecido.
A última hora de la tarde Ditchter llamó a Doven:

-Oye Doven ¿puedes quedar? Necesito hablar-le preguntó.
-Claro que sí hermano, ¿a qué hora y dónde?-respondió Doven.
-A las ocho en el parque-respondió Ditchter.
-Ok, perfecto allí estaré.

A las ocho se encontraron los dos en el parque y se sentaron en un banco mientras los niños correteaban y los ancianos jugaban a la petanca. Hacía una tarde espectacular y ya estaba llegando el ocaso, la luz del atardecer lo bañaba todo.

-Ayer la cagué ¿verdad?-preguntó Ditchter.
-No, ayer te lo pasaste de puta madre-le respondió Doven.
-Acabé en la cama con una chica Doven, estoy traicionando a mis sentimientos-dijo Ditchter.
-No te tienes que preocuparte, ha sido una noche de locuras, te hacía falta soltarte un poco-dijo Doven.
-No lo volveré a hacer, joder que mal me siento ahora, no vuelvo a beber una sola gota más de alcohol-dijo Ditchter.
-Eso siempre se dice-respondió Doven riéndose.
-Ya, lo cierto es que fue una noche épica, deberíamos de repetirla-dijo Ditchter.
-Gadael se perdió mucha noche, deberíamos de contarle todo-dijo Doven.
-¿Que te pegaste con aquél tío que molestaba a Nice por ejemplo?-preguntó Ditchter.
-O que tú por fin te olvidas de Adara-respondió Doven.
-Y una mierda, tú sabes bien que no es así-contestó Ditchter cabreado.
-Yo solo sé que es un paso muy grande y que cualquier cosa puede pasar-respondió Doven intentando calmarle.
-Oye ¿Y qué se sabe de Viti?-dijo Ditchter cambiando drásticamente de tema.
-Pues me ha llamado hace una hora diciéndome que se fue rayado a dar una vuelta y que se quedó dormido en un banco de la plaza-respondió Doven a carcajada limpia.
-Vaya personaje, no tenemos que dejarle solo, mira las que lía-dijo Ditchter.
-Si pues Zurka se fue con un chaval de la discoteca, ya nos contara que hizo con él-dijo Doven guiñándole un ojo a Ditchter.
-Nada bueno seguro-respondió Ditchter entre risas.
-Oye tío me voy que tengo un hambre increíble-dijo Doven.
-Ok, pues mañana nos vemos entonces-dijo Ditchter.

Se despidieron y cada uno se fue por su lado. Ya había caído la noche. Mientras volvía a casa, Ditchter pensó en lo que Doven le había dicho. Quizá tenía razón, quizá volvía a empezar. Lo cierto es que le había gustado mucho la chica de esa noche pero seguía queriendo a Adara. Lo cierto es que ya había quedado con ella para otro día pero no quería decírselo a nadie, quizá porque era reacio a olvidar al amor de su vida aunque estará en un estado anormal. El dilema solo acababa de comenzar…

No hay comentarios:

Publicar un comentario