La semana previa a la deseada fiesta, todo transcurría con normalidad. Los chicos cada uno con sus pequeñas rayadas pasaban el día entre partidillos de fútbol, cervezas en el bar y tardes de póker y videojuegos. Las chicas los acompañaban en lo que podían y cuando no, se iban a dar largos paseos por las afueras del pueblo y se contaban sus experiencias. En uno de esos paseos Zurka le dio una sorpresa a las otras:
-Chicas ¿os acordáis de aquel novio que os conté que tenía?
-Sí–respondieron las dos a la vez.
-Pues lo dejamos hace un mes…-confesó Zurka.
-¿Pero si llevabais mucho tiempo juntos no?-preguntó Nice.
-Sí pero ya no iba bien. Por eso he vuelto este verano al pueblo con vosotros, necesitaba volver a mis raíces y pasármelo bien con mis amigos para olvidarme-dijo Zurka.
-Pues no te preocupes que aquí estamos nosotras y los chicos para ayudarte a sacar una sonrisa-dijo Satis.
-¿Y tú Nice qué tal de hombres?-preguntó Zurka.
-Pues no me quejo, nada serio y viviendo la vida-respondió con una risa floja.
-Oye Gadael está muy guapo ahora, podríais intentar alguna algo con él-sugirió Satis empezando a reír.
-Satis hija cállate que estás más guapa-dijo Zurka.
-Si si, pero yo he visto a Nice mirarlo con ojitos-dijo Satis.
-¿¡Yo!? Pero que dices Satis, estás loca…-respondió Nice sobresaltada a la vez que sonrojada.
-¡Ay mamá! ¡Que aquí hay amor!-gritó Zurka.
-¡Que no os inventéis cosas! Gadael es solo un amigo…-respondió Nice.
-Bueno ya veremos… -dijo Zurka.
Zurka siempre estaba malmetiendo y era la típica amiga que saca relaciones de donde no las hay. Era la chica más alegre del grupo y siempre estaba de fiesta. Sus borracheras eran conocidas en toda la comarca y sus múltiples novios repartidos por todas esas tierras. Llegado el momento maduró y dejó ese exceso de fiesta a un lado. Salió a estudiar fuera y conoció a un chico muy especial en su clase. Estuvieron saliendo un tiempo y todos creían que aún seguían juntos pero no era así. El novio que parecía un santo se dedicaba a ponerla los cuernos cuando salía de fiesta con sus amigos y Zurka terminó enterándose y acabó la relación. Volviendo a ser soltera de nuevo Zurka tenía más peligro que nunca. La bestia contenida saldría a flote tarde o temprano… En ese mismo momento sonó el móvil de Nice:
-Uy, un sms de Gadael…-dijo mientras Satis y Zurka empezaron a reír-. “Hemos quedado todos para cenar a las 22:00 díselo a las chicas”.
-¿Y por qué te lo manda a ti?-preguntó Satis.
-Adivina…-dijo Zurka.
Nice estuvo pensativa durante todo el camino de vuelta. Cuando llegaron al restaurante los chicos ya estaban allí. Empezaba la cena… y con ella los líos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario