jueves, 22 de marzo de 2012

Tinieblas

Se acerca a darle un beso y lo rechaza. En sus ojos decepción, la tristeza los empaña. Se percibe cierta tensión. Su figura casi no se aprecia en la oscuridad del habitáculo. Se aparta con cuidado dando pequeños pasos, volviendo sobre su camino. Se apaga la llama, su vida se consume. Como el último rayo de sol en el ocaso su esperanza se desvanece. Otra figura se acerca preocupada. Le agarra firmemente por un hombre y con una mirada apagada le dice que no se puede hacer nada. Situación extraña, su alma se halla desilusionada, el rechazo de su mayor querer le mantiene aprisionado. Cierra la puerta dejando atrás la escena, desea que le trague la tierra. El aire es denso, una losa de sentimientos se le viene encima. Su rostro serio no conocía las lágrimas… sin embargo la angustia presiona su autoestima. Una lágrima desciende por su cara. Brota de sus preciosos ojos y acaba en la almohada. La luz de luna se cuela por la ventana bañando la habitación con una tenue luz blanca. Sus ojos brillan inundados de impotencia. No hay consuelo lejos de su perdón.  Todavía con la cara húmeda cierra sus párpados cansados ocultando sus ojos, rojos de tanta lágrima derramada. El sueño le invade y apacigua su desconsuelo. Sueña pequeño, sueña con lo que más desees, puede que la vida te lo de.

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